Así se cumplió lo que habían dicho los profetas: Se le llamará nazareno.



 

RESPUESTAS DE FE S.D.A.


SANTO TOMÁS BECKET


ANTÍFONA DE ENTRADA (Lc 2, 16)


Fueron los pastores a toda prisa y encontraron a María y a José y, recostado en un pesebre, al niño.


Se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA


Señor y Dios nuestro, tú que nos has dado en la Sagrada Familia de tu Hijo, el modelo perfecto para nuestras familias, concédenos practicar sus virtudes domésticas y estar unidos por los lazos de tu amor, para que podamos ir a gozar con ella eternamente de la alegría de tu casa. Por nuestro Señor Jesucristo...


LITURGIA DE LA PALABRA


El que teme al Señor, honra a sus padres.


Del libro del Sirácide (Eclesiástico): 3, 3-7. 14-17


El Señor honra al padre en los hijos y respalda la autoridad de la madre sobre ellos. El que honra a su padre queda limpio de pecado; y acumula tesoros, el que respeta a su madre.

 

Quien honra a su padre, encontrará alegría en sus hijos y su oración será escuchada; el que enaltece a su padre, tendrá larga vida y el que obedece al Señor, es consuelo de su madre. Hijo, cuida de tu padre en la vejez y en su vida no le causes tristeza; aunque se debilite su razón, ten paciencia con él y no lo menosprecies por estar tú en pleno vigor. El bien hecho al padre no quedará en el olvido y se tomará a cuenta de tus pecados.


Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.


Del salmo 127

R/. Dichoso el que teme al Señor.

 
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien. R/.
 
Su mujer, como vid fecunda, en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de su mesa. R/.
 
Esta es la bendición del hombre que teme al Señor: "Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida". R/.


La vida en familia, de acuerdo con el Señor.


De la carta del apóstol san Pablo a los colosenses: 3, 12-21


Hermanos: Puesto que Dios los ha elegido a ustedes, los ha consagrado a Él y les ha dado su amor, sean compasivos, magnánimos, humildes, afables y pacientes. Sopórtense mutuamente y perdónense cuando tengan quejas contra otro, como el Señor los ha perdonado a ustedes. Y sobre todas estas virtudes, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión.

 
Que en sus corazones reine la paz de Cristo, esa paz a la que han sido llamados, como miembros de un solo cuerpo. Finalmente, sean agradecidos.
 
Que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza. Enséñense y aconséjense unos a otros lo mejor que sepan. Con el corazón lleno de gratitud, alaben a Dios con salmos, himnos y cánticos espirituales; y todo lo que digan y todo lo que hagan, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dándole gracias a Dios Padre, por medio de Cristo.
 
Mujeres, respeten la autoridad de sus maridos, como lo quiere el Señor. Maridos, amen a sus esposas y no sean rudos con ellas. Hijos, obedezcan en todo a sus padres, porque eso es agradable al Señor. Padres, no exijan demasiado a sus hijos, para que no se depriman.


Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.


ACLAMACIÓN (Col 3, 15. 16)

R/. Aleluya, aleluya.

 
Que en sus corazones reine la paz de Cristo; que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza. R/.


Toma al niño y a su madre y huye a Egipto.


Del santo Evangelio según san Mateo: 2, 13-15. 19-23


Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo".

 
José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.
 
Después de muerto Herodes, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya murieron los que intentaban quitarle la vida al niño".
 
Se levantó José, tomó al niño y a su madre y regresó a tierra de Israel. Pero, habiendo oído decir que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá, y advertido en sueños, se retiró a Galilea y se fue a vivir en una población llamada Nazaret. Así se cumplió lo que habían dicho los profetas: Se le llamará nazareno. 

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL


Presentemos nuestras plegarias a Dios, el Padre de todos, que hace de nosotros su familia. Después de cada petición diremos:

 
Escúchanos, Padre.
 
Por la Iglesia, por todos los cristianos. Que el Señor nos llene con su gracia, y demos siempre un buen testimonio de su bondad. Oremos.
 
Por el progreso de los pueblos y la paz del mundo. Que el bienestar popular no los distraiga de los bienes eternos. Oremos.
 
Por las familias que se encuentran con problemas graves: las que viven en la pobreza y el abandono, las que sufren tensiones y rupturas. Que encuentren ayuda y fortaleza para salir adelante. Oremos.
 
Por nosotros y por nuestras familias. Que nos amemos cada día más, que sepamos superar las dificultades, que pongamos amor y alegría a nuestro alrededor, que tengamos el espíritu abierto a todos los que nos necesiten. Oremos.
 
Escucha, Padre, nuestra oración. Tú que nos has enviado a tu Hijo para que sea nuestra luz y nuestra salvación, derrama sobre nosotros tu amor y bendice al mundo entero con el don de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación y, por intercesión de la Virgen Madre de Dios y de san José, concede a nuestras familias vivir siempre en tu amistad y en tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio I-III de Navidad.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Ba 3, 38 )


Nuestro Dios apareció en el mundo y convivió con los hombres.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Padre lleno de amor, concede a los que acabamos de alimentarnos con este sacramento celestial, imitar siempre los ejemplos de la Sagrada Familia, para que, después de las pruebas de esta vida, podamos gozar eternamente con ellos en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.